Categoría: Libro de los muertos
6 Enero 2007
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Cuarenta años después mi tatuaje forma parte de mi cuerpo. No me vanaglorio de él ni me avergüenzo, no lo exhibo ni lo escondo. Lo enseño de mala gana a quien me pide verlo por pura curiosidad; lo hago enseguida y con ira a quien se declara incrédulo. Muchas veces los jóvenes me preguntan por qué no me lo borro, y es una cosa que me crispa: ¿por qué iba a borrarmelo? No somos muchos en el mundo los que somos portadores de tal testimonio.
(De Los hundidos y los salvados)
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23 Septiembre 2006

Bajo el grabado de un arpa griega se encuentra enterrado el poeta John Keats, en un tumba ubicada en el cementerio protestante de Roma, un pedazo de orden ajardinado anglosajón rodeado de ruinas eternas; la pirámide de Cayo Cestio se encuentra bastante cerca de allí. Se trata de un lugar para yacer muy acorde con el espíritu de la época que el mismo autor ayudo a consolidar: lo temprano de su fallecimiento (a los 25 años) y el mótivo (tuberculosis) son otros dos tópicos que hacen de su figura la del poeta prototípico del Romanticismo inglés al lado de nombres como Shelley y Byron.
"Esta Tumba contiene los restos mortales de un JOVEN POETA INGLÉS, quien en su lecho de muerte, con el corazón lleno de Amargura, a la Pérfidia de sus enemigos dedicó estas palabras para ser grabadas en la lápida."
Here lies One Whose Name is writ in Water
("Aqui yace alguien cuyo nombre está escrito en el agua")
Sólo la frase final es obra del propio Keats. Dos amigos que cuidaron del poeta enfermo hasta el final consideraron que debía ser precedida por un aviso de lo mal que había sio tratado en vida por la crítica y los familiares (más tarde se arrepintieron de añadir sus propias palabras).
Resulta paradójico que la fama del "señor John Keats de metro y medio", como una vez se autodefinió de manera burlona, se perpetúe con una lápida en la que no dejó nombre, fecha ni lugar alguno. Un gesto que no de otra manera puede ser definido sino como perfectamente romántico. El lugar de este autor y el de su obra en la literatura universal es ya indiscutible, así como su influencia: Juan Carlos Mestre le dedicó un largo poema con el título de La tumba de Keats. Pero sin duda, a un sector importante de los lectores (como es mi caso) le viene a la cabeza el homenaje indisimulado que aparece a lo largo y ancho de Hyperion y La Caida de Hyperion, de Dan Simmons, novela en dos partes a veces demasiado sobrevalorada que funciona a golpe de acumulación y refinado de la mayoría de los tópicos de la literatura de ciencia ficción.
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13 Septiembre 2006

Arrigo Beyle
milanese
scrisse
amò
visse
(Henri Beyle, milanés, escribió, amó, vivió)
Un epitafio premeditado...
En Milán, en 1820, tenía ganas de ponerlo en mi tumba. Pensaba diariamente en esta inscripción, plenamente convencido de que sólo en la tumba hallaría la tranquilidad. Quería una lápida de mármol en forma de un naipe...
...hasta en su tipografía...
No añadir ningún signo feo, ningún ornamento ramplón, hacer grabar esta inscripción en mayúsculas.
Según el cajón de curiosidades que es el Bibliomano, Henri-Stendhal habria preferido "bodoni" sin duda.
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7 Septiembre 2006
Stevenson, previsor, escribió su propio epitafio catorce años antes de ser enterrado en la cima del monte Vaea en Samoa, ante el mar y sobre la tierra, casi tocando el cielo:

Requiem
UNDER the wide and starry sky
Dig the grave and let me lie:
Glad did I live and gladly die,
And I laid me down with a will.
This be the verse you grave for me:
Here he lies where he long'd to be;
Home is the sailor, home from sea,
And the hunter home from the hill.
[Bajo el inmenso y estrellado cielo,/Cavad mi fosa y dejadme yacer./Alegre he vivido y alegre muero,/ Pero al caer quiero haceros un ruego./ Que pongáis sobre mi tumba este verso:/ Aquí yace donde quiso yacer;/ De vuelta del mar está el marinero,/ De vuelta del monte está el cazador.]
Tomado de Poesía para los que leen prosa, edición antológica de Miguel Munárriz. Traducción de Javier Marías.
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26 Diciembre 2005
And ne forhtedon na
("Y jamas con temor")

Las palabras del epitafio corresponden a un verso de La batalla de Maldon, poema histórico-épico que narra la derrota sufrida por los anglosajones al mando del caudillo Byrhtnoth (o Beorhtnoth segun las fuentes) frente a los invasores vikingos, allá en el siglo X. El texto constituye, junto al poema mítico Beowulf, una de las producciones mas importantes de la literatura inglesa antigua:
Ordenes dio / cabalgando entre ellos
de siempre aguantar / y guardar posición,
y bien sus escudos / mandó sotener
con fuerza en el puño / y jamas con temor.
Cuando ya aquella tropa / formada tuvo,
donde a gusto él estaba / allá desmontó,
con sus propios guerreros / su más fiel gente.
(traducción de Luis y Jesus Lerate, contenida en Beowulf y otros poemas anglosajones)
Por todo símbolo religioso nada más que una pequeña cruz de gales en la parte inferior. La lápida muestra bajo el nombre del difunto un grabado circular que representa a siete guerreros marchando en fila con sus armas levantadas. Se trata de la copia de un relieve existente en el monasterio de Lindisfarne que recuerda el saqueo vikingo realizado allí en el siglo VIII. En sus estudios sobre literaturas germánicas medievales el propio Borges escribe:
Una lápida del norte de Inglaterra representa, con torpe ejecución, un grupo de guerreros nortumbrios. Uno blande una espada rota; todos han arrojado sus escudos; su señor ha muerto en la derrota y ellos avanzan para hacerse matar, porque el honor les obliga a acompañarlo".
El reverso de la lápida (sin foto disponible por ahora) contiene otro grabado y otros versos igual de antiguos:
Hann tekr sverthit Gram okk
legger i methal theira bert
("tomó su espada, Gram, y colocó el metal desnudo entre los dos")
Para ampliar información sobre el significado de estas palabras, el sentido que la muerte tenía para el escritor argentino y su amor por una particular versión de la antigüedad mítica, es recomendable leer un poco más acerca de El último artificio de Borges. De nada.
Actualizado 7-10-06: Una imagen de mejor factura.

Ovidio lo vio
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22 Diciembre 2005

Yo recuerdo hablarle a Irvine Welsh de Bukowski, cuando lo entrevisté en Madrid hace un par de años, y que Welsh me decía que sí, que estaba bien Bukowski, pero que siempre estaba contando las mismas historias. Welsh hablaba mucho de "desarrollar nuevos espacios imaginativos" y un montón de cosas más, que sonaban muy bien, sin duda, pero que en realidad no eran otra cosa que verborrea de mercachifle literario. Es increíble lo que llega a largar por la boca un escritor para intentar vender su quincalla. Y lo más gracioso es que toda esa gente termina creyéndose lo que dice. Termina descubriendo América. Yo creo que le vendría muy bien aplicarse el lema que figura en la lápida del viejo Buk: "DON´T TRY" [ni lo intentes]. Esta gente se esfuerza demasiado. Yo mismo me esfuerzo demasiado. Y, desde luego, todos hablamos demasiado.
Roger Wolfe:¡Que te follen Nostradamus!
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22 Diciembre 2005

(Otro tema recuperado desde el viejo El traficante de libros)
Se trata de un compendio curioso que recoge todas esas famosas y no tan famosas frases y expresiones proferidas por las celebridades de la historia universal, algunas verificables, otras atribuídas al mito y el chismorreo cultural. Por supuesto también aparecen las de los escritores, esos tipos que se supone tienen la palabra adecuada para describir cada situación, persona y acontecimiento. Pero, aunque muchos supieron dar con las descripciones exactas para otros fallecidos, reales o ficticios, no siempre estuvieron a la altura de la posteridad que les esperaba pie de cama micrófono en mano.
Si bien en el futuro aparecerán aquí mismo algunas perlas recogidas por Werner, tengo otra labor necrófila de importancia: las lapidas e inscripciones funerarias. En cierto modo, un epitafio representa la última línea del último capítulo que pueda escribir un autor y es también un registro de entrada en el Libro de los Muertos, libro esté que hojearé a gusto durante una temporada.
El crecimiento de esta sección es posible gracias a Findagrave
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