"Curso de Librería", de Fernando San Basilio
Estudia para ser el día de mañana un parado culto
El modesto sello Caballo de Troya (que funciona dentro de las tripas del gigante editorial Mondadori, tampoco se engañen) propone otra nueva historia que aferra la realidad real por las solapas.
Un grupo de desempleados realiza un cursillo de reciclaje de tres meses en la Academia Diderot para convertirse en libreros. A lo largo de las tediosas clases impartidas durante oscuras y madrileñas tardes invernales, los alumnos (y nosotros con ellos) sabrán que el sector del Libro con mayúscula se sustenta sobre tres patas: la edición, la distribución y las librerías. Y así una página tras otra sobre los tópicos de la industria del papel encuadernado y del marketing que en teoría la hace rentable.
La rutina de las lecciones impartidas a este grupo de mataos dentro de su pequeño universo docente apenas si se quebrantará por ciertos acontecimientos políticos ocurridos en el último año del Aznarato. Y es que la Guerra de Irak puede ser importante, pero el paro es crónico y los toros no se ven igual desde el otro lado de la barrera, tal como nos desgrana el antiheroico alumno narrador de esta historia, hombre que ha hecho de la indiferencia su armadura. La única razón para no llamarle cínico es que a su lado se encuentra otro alumno, Gerardo, un verdadero maestro en el arte de describir las cosas como son, en vez de como deberían ser. Resultan impagables los comentarios salidos de su boca sobre algunos libros y autores tenidos por vacas sagradas entre masas y elites lectoras. No menos irónicos y divertidos son esos paseos didácticos en los que el grupo de alumnos transita por los templos y templetes de la cultura libresca, dentro de los cuales aspiran a trabajar algún día: ¿qué sitios se ocultan bajo los paródicos nombres de las librerías Fuentidueña, Juan de Mairena, o aquella otra libertaria y ecológica de la calle Hortaleza número 18 (entresuelo) conocida como El Ladrón de Ideas?
Escrita en un tono cansino por el que desearíamos matar a palos a su narrador, y tal vez ese sea el propósito final, se trata a su manera de una novela sobre cierta clase de costumbrismo madrileño de comienzos de milenio. Negro y sarcástico, el relato de Fernando San Basilio nos dice que esto es lo que hay.

chipi dijo
Me parece un libro inteligente,divertido ,lleno de pequeños guiños al desaliento ,la ternura,la amistad ademas de una denuncia del sistema sin amargura pero rotundo.Es la loa al antiheroe a los que parece que no tienen sitio pero estan o somos nosotros mismos.
13 Marzo 2007 | 09:48 PM