"El mar y el espejo" de W. H. Auden
Diálogo con el Bardo

La Tempestad fue la culminación de la vida y la literatura de William Shakespeare al igual que El mar y el espejo fue el eje de la obra poética que marcaba la diferencia entre el joven Auden inglés y el que se convertiría en el maduro poeta norteamericano emigrado a Estados Unidos en 1939. Comentario a La Tempestad de Shakespeare es el subtítulo de este largo poema articulado en diferentes partes en las que los personajes de la obra teatral toman la palabra una vez ha caído el telón del último acto.
¿Que sucede entonces? El anciano mago Próspero hace las maletas para dejar la isla en que fue abandonado junto a su hija Miranda. Mientras se despide de su antiguo sirviente, el genio Ariel, realiza reflexiones tan amargas como esta:
If age, which is certainly / Just as wicked as youth, look any wiser, / It is only that youth is still able to believe / It will get away with anything, while age / Knows only too well that it has got away with nothing.
Si la vejez, que sin duda es / tan perversa como la juventud, parece algo más sabia, / se debe sólo a que la juventud puede aún creer /que se librará de todo, mientras que la vejez / sabe demasiado bien que no se ha librado de nada.
El resto del reparto se sucede en las intervenciones de la segunda parte. Todos se plantean el mundo contemporáneo en el que vive poeta Auden, y que también es el nuestro aún, desde su propia óptica personal: los enamorados Fernando y Miranda, Esteban, el payaso Trínculo... Y todos apelan a Próspero y a su oponente, el traidor Antonio, un hombre solo ya para siempre. En la tercera parte, el salvaje Calibán (el violento y violador si se recuerda el texto original) se dirige al público paradójicamente con una educada y extensa disertación con forma de poema en prosa: un monólogo discursivo, “pastiche al estilo de Henry James”, que fue la creación de la que Auden, tal como el mismo dice, se sintió mas orgulloso al final de sus días.
Es a él, el bruto Calibán a quien responde el etéreo Ariel en el Epílogo, solos nada más que el uno con el otro, como un matrimonio entre la carne y el espíritu:
Tempt not your sworn comrade, -only / As I am can I / Love you as you are- / For my company be lonely / For my health be ill
No tientes a tu compañero del alma –sólo / siendo yo como soy puedo / quererte como eres-, / por mi compañía quédate solo, / por mi salud enferma.
Nota a pie de página sobre la obra del Bardo Will. Diálogo en pie de igualdad entre dos monstruos literarios. Crítica de un tiempo presente a otro pasado. Enmienda a todos los críticos que han emborronado la obra de Shakespeare con el paso del tiempo. Persecución de obsesiones personales a través de la creación de otro... Me han salido tantas interpretaciones que no se con cuál quedarme. Quizás con todas.