"Manual de literatura para caníbales", de Rafael Reig
Manual de manuales

La dinastía de los Belinchón se ve afectada a lo largo de sucesivas generaciones por una peculiar maldición: todos los miembros aspiran a ser escritores reconocidos en el campo de las letras españolas y todos, irremediablemente, llegan demasiado a tarde a cada movimiento literario que se gesta en sus respectivas épocas. Uno de los Belinchón aspira a ser un laureado poeta romántico en el momento en que Galdós y la Pardo Bazán empiezan a triunfar con el realismo y el naturalismo. Su hijo se hará novelista social... justo cuando Ruben Dario y el Modernismo desembarcan con su arcoiris de sensaciones y colores. En pleno apogeo de la Generación del 27 otro Belinchón se dedica al soneto decadente y modernista totalmente pasado de moda...; y así sucesivamente.
Las peripecias de esta familia a lo largo de años y siglos, la parte novelesca, sirven como hilo conductor para la parte ensayística. Ésta es un ejercicio de historia de la literatura española en donde se escarba en lo curioso y lo grotesco del panteón patrio. Así, uno se entera de que “el pobrecito hablador” Mariano José de Larra era el periodista mejor pagado de su tiempo (por lo que no fue la estrechez económica lo que hizo que se llevase románticamente la pistola a la sien), de cuales fueron las miserias de Camilo José Cela contra propios y ajenos, y de cómo los miembros del Boom latinoamericano eran una distinguida colección de hipocondriacos varios.
A todo ello se une una labor de crítica literaria en la que Rafael Reig se pone chulo y a contracorriente si es necesario: reivindica a “Don Benito el garbancero” Galdós, y en los casos de los retratos, personales y literarios, de Ortega und Gasset o el ya mencionado Cela, no deja títere con cabeza.
Y aún se permite tratar cáusticamente a literatos vivos y en funciones como Javier Marías y otros, a los que hace desencadenar la Tercera Guerra Mundial en forma de conflicto entre escritores que sólo desarrollan y pergeñan “un estilo” y el bloque de los autores que “cuentan cosas” en sus libros sin apenas preocuparse por cómo redactarlas. Con semejante rebaño de juntaletras no es de extrañar que uno de los personajes, el editor Constantino Bertolo, le asegure al último representante de la dinastía Belinchón que la literatura es demasiado importante como para dejarla en manos de los autores. Con paginas llenas de humor negro y sexo procaz este divertido manual y sus ejercicios tras cada capítulo tendría que usarse en los institutos para atraer a la juventud hacia la literatura (aunque no necesariamente hacia la lectura).
Palimp dijo
Como estoy en pleno descubrimiento de Reig esta reseña me pone los dientes largos. ¡A conseguirlo!
20 Septiembre 2006 | 12:49 PM